La seda, un material lujoso, suave, duradero, histórico.

Los romanos no sabían cómo era que los chinos fabricaban la seda, sospechaban que venía de los árboles, jamás imaginaron que podía ser el capullo de un gusano. Este capullo debe cumplir con varios requisitos para ser la efectiva guarida de una pupa de seda: debe controlar la temperatura, por eso sus propiedades termo-reguladoras, la seda nunca se enfría ni calienta demasiado; debe protegerla del agua, por eso la seda no absorbe la humedad y se seca rápido; debe proteger al gusano de hongos y bacterias, por eso es una fibra hipoalergénica. Cada hilo de seda debe ser considerado algo digno de atesorar, algo que preservar con cuidado para que todas sus bellas propiedades se sostengan en el tiempo.

La seda es calidad, delicadeza, algo precioso: por su belleza y valor monetario. Claro, en algún punto de la historia de Eurasia, cuando esta fibra dio nombre a una ruta que cambiaría a la humanidad, era considerada una valiosa moneda de intercambio, un símbolo de estatus, un marcador de clase, y desde entonces ha cargado con ese peso simbólico, ser considerada un lujo exótico, un misterio del oriente. ¿Podemos hacer la seda, los productos de seda, más accesibles? ¿Podemos desmitificar la seda y convertirla en una alternativa sustentable a materiales sintéticos?

Personalmente, tenía ganas de tener una funda de almohada de seda desde hace varios años. Mi piel se irrita y reacciona con facilidad, por eso sabía que dormir sobre seda podía aliviar molestias asociadas a la piel sensible, además que ayudaría a evitar el frizz en el pelo, y a acalorarme menos durante las noches de verano. Había buscado en el mercado nacional, donde encontré pocas opciones, y en precios que no podía costear. Compré unas por Amazon, aportando aún más a la escandalosa riqueza de Jeff Bezos, y aún con el envío era más barato encargarlas por ahí que comprar unas en Chile, además podía elegir el color, acá solo habían blancas. Las recibí en un par de semanas, me encantaron, pero debería haber una mejor alternativa, más rápida, a precios convenientes, unas que no pasaran por Estados Unidos después de ser fabricadas en China antes de llegar a Chile ¿cierto?

En Endora nos proveemos con productores de seda de Jiangsu, China, región que se especializa en la seda desde hace 6.000 años. Aprovechamos esta conexión directa con China para ofrecer precios justos, variedad y la mejor calidad.

El lujo debe ser accesible, pareciera una contradicción pero es nuestro compromiso. Los productos Endora buscan acercar este noble material a más gente, ofreciendo siempre la seda de más alto grado, tipo 6A, lo que asegura durabilidad, resistencia, suavidad y brillo. Revisamos el diseño, la confección, el teñido de la seda, cada uno de los detalles que vuelven un producto Endora en un tesoro digno de cuidar, y que te asegurarán que hiciste la inversión correcta.

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